La Comisión Diocesana de pastoral de adolescentes de Mao-Montecristi
preparo algunos temas para que todos los grupos de pastoral de adolescentes de nuestra diocesis estén en la misma sintonia, estos temas poseen una historia y un evangelio para analizar, se le deben de agregar la dinámica, canciones y trabajo en grupo dependiendo la realidad de la pastoral. el primer tema fue el siguiente:
preparo algunos temas para que todos los grupos de pastoral de adolescentes de nuestra diocesis estén en la misma sintonia, estos temas poseen una historia y un evangelio para analizar, se le deben de agregar la dinámica, canciones y trabajo en grupo dependiendo la realidad de la pastoral. el primer tema fue el siguiente:
La rosa y el sapo
Había una vez una rosa roja muy bella, se sentía de maravilla al saber que
era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente
la veía de lejos. Se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo
grande y oscuro, y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca.
Indignada ante lo descubierto le ordenó al sapo que se fuera de inmediato; el
sapo muy obediente dijo: Está bien, si así lo quieres.
Poco tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió
al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces:
Vaya que te ves mal. ¿Qué te pasó?
La rosa contestó: Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día
a día, y nunca pude volver a ser igual.
El sapo solo contestó: Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas
hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.
Lectura del santo evangelio según San Marcos (MC 6. 1-6)
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en
compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en
la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: « ¿De dónde saca
todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus
manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José
y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso. Jesús
les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus
parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó
algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y
recorría los pueblos de alrededor enseñando.
Palabra del Señor
Reflexión
La predicación de Cristo era entonces acogida con entusiasmo. Lo vemos rodeado por muchedumbres, buscado, querido, aclamado... Pero en su tierra no fue así. Y el mismo Cristo se admiraba de su incredulidad. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”, leemos en el prólogo del Evangelio de san Juan.
Cristo viene a nosotros cada día. Baja al altar, en tantos rincones del mundo, en las manos del sacerdote necesitado, en el pobre, en el triste. Viene en esa voz interior que a veces escuchamos, la que se hace pan para estar junto a nosotros, viene a nosotros en nuestro prójimo, en él nos invita a ser más nobles y generosos, a cambiar algunos detalles de nuestra vida. Nos habla a través de nuestros sacerdotes, en la palabra del Papa y de nuestros obispos.
Cristo sale a nuestro encuentro de una y mil formas. Quiere encontrarnos, hablarnos, tocar nuestra vida. Que nos conceda la gracia de saber reconocerle y recibirle, dejarle entrar hasta el fondo. Vino a los suyos, - los suyos somos nosotros - y los suyos queremos agradecerle con amor.
Reflexión
La predicación de Cristo era entonces acogida con entusiasmo. Lo vemos rodeado por muchedumbres, buscado, querido, aclamado... Pero en su tierra no fue así. Y el mismo Cristo se admiraba de su incredulidad. “Vino a los suyos y los suyos no lo recibieron”, leemos en el prólogo del Evangelio de san Juan.
Cristo viene a nosotros cada día. Baja al altar, en tantos rincones del mundo, en las manos del sacerdote necesitado, en el pobre, en el triste. Viene en esa voz interior que a veces escuchamos, la que se hace pan para estar junto a nosotros, viene a nosotros en nuestro prójimo, en él nos invita a ser más nobles y generosos, a cambiar algunos detalles de nuestra vida. Nos habla a través de nuestros sacerdotes, en la palabra del Papa y de nuestros obispos.
Cristo sale a nuestro encuentro de una y mil formas. Quiere encontrarnos, hablarnos, tocar nuestra vida. Que nos conceda la gracia de saber reconocerle y recibirle, dejarle entrar hasta el fondo. Vino a los suyos, - los suyos somos nosotros - y los suyos queremos agradecerle con amor.
¿Cuáles son las
obras de misericordia?
¿Qué obras de misericordia Jesús nos enseña aquí?
¿Cumplimos nosotros con las obras de misericordia?
Propósito de la semana
Orar al Señor para que siempre mantenga en nosotros la llama de la fe.
Dar testimonio de fe en la comunidad.
Enseñar al que no sabe


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