La terapia cognitiva es lo contrario a la terapia de conducta. La terapia cognitiva se centra principalmente en los pensamientos y emociones que llevan a ciertos comportamientos, mientras que ofertas de terapia conductual con el cambio y la eliminación de esos comportamientos no deseados.
La terapia cognitivo-conductual ayuda a mejorar el estado de ánimo, la ansiedad y el comportamiento del niño mediante el examen de los patrones confusos o distorsionados de pensar. Terapeutas CBT enseñan a los niños que los pensamientos causan sentimientos y estados de ánimo que pueden influir el comportamiento. Durante CBT, el niño aprende a identificar patrones de pensamientos dañosos.
La terapia cognitivo-conductual puede ser realizada por una variedad de profesionales de la salud mental, como psicólogos licenciados, trabajadores sociales y consejeros. El requisito mínimo de educación es un título de maestría en un campo relacionado y una preparación adecuada para proporcionar la CBT como demuestran los cursos y la experiencia clínica supervisada.
Técnicas para aplicación de terapia CBT
- Guiar auto verbalizaciones ( “Parar, pensar, actuar”).
- Auto- declaraciones positivas (“Usted puede resolver este problema”)
- Auto instrucciones verbales (“¿Cuáles son todas mis opciones para resolver esta problema?”)
- Técnicas de relajación (respiración controlada, relajación muscular progresiva)
- El reconocimiento de la cognición defectuosa (“Yo sé que ella no quiso hacerlo, fue un accidente”)
- Modelando, juegos de rol y de refuerzo para el uso de habilidades de CBT
¿Quienes deben recibir terapia cognitiva conductual?
Niños de tan sólo 6 o 7 años pueden beneficiar de la terapia cognitivo-conductual. Un niño debe tener la capacidad de entender conceptos como el diálogo interno y la auto-instrucción, que puede ser más común en niños mayores.
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